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Un joven soldado se alista voluntariamente en el ejército de la Unión para combatir en la Guerra Civil Americana. Tiene sed de gloria y muchas ganas de demostrar su coraje, y un buen día, con grandes expectativas ante la guerra, abandona la granja en la que siempre había trabajado junto a su madre. Ante la inminencia del combate, el soldado se debate entre las ansias por empezar a luchar y las dudas acerca de su valor.
En esta novela el conflicto bélico queda despojado de toda solemnidad o romanticismo. La roja insignia del valor ofrece un retrato crudo de la guerra, que se nos aparece como un espectáculo temible, sórdido y delirante. Publicada en 1895, constituye un clásico de la narrativa bélica y una obra fundamental de la tradición literaria norteamericana.
La novela describe con todo realismo las sensaciones de un joven soldado federal antes de entrar en combate. En medio de ilusiones juveniles y un miedo atroz, el protagonista se interna en el campo de batalla y vive experiencias que le cambiarán la vida. La muerte y el heroísmo, la victoria y la derrota conviven juntas en este clásico libro sobre la guerra civil americana.
Con tan solo 24 años, Stephen Crane cambió el curso de la literatura bélica con su obra maestra La roja insignia del valor. Por primera vez, la guerra deja de ser un escenario romántico para convertirse en un infierno de fango, desesperación y miedo. La novela no tardó en convertirse en un best-seller que atrajo la atención de todo tipo de lectores, incluidos los más jóvenes. Crane conjuga con talento inigualable la descripción expresionista del campo de batalla con las dudas que siente el individuo hacia su valor en una situación extrema. Ambientada durante la Guerra Civil Americana, un joven se alista voluntario ingenuamente para defender unos ideales que irán siendo destruidos con el fragor de los cañonazos. Su capacidad narrativa y la agilidad de los diálogos sorprendieron a autores como Joseph Conrad, Henry James o H. G. Wells, aunque serían los narradores norteamericanos de la Generación Perdida (Hemigway, Dos Passos y Faulkner) quienes más se verían influidos por la prosa de Crane. Fallecido prematuramente a los 28 años, poco antes de morir acudió como corresponsal de prensa a la Guerra de Cuba, lo que le llevó a escribir Heridas bajo la lluvia.