Pío VII fue el primer papa de la Edad Contemporánea y bajo su pontificado tuvo que enfrentarse a decisivos retos y cambios, que amenazaron la propia independencia de la Santa Sede.
Asistió al desarrollo de la Revolución Francesa y, más tarde, tuvo que enfrentarse a Napoleón Bonaparte, a los deseos de dominio del zar Alejandro y al canciller austriaco Metternich.